Respondabilidad

No, no es un error.  Leyó correctamente: respondabilidad… no responsabilidad. En algunos lugares, se ha comenzado a utilizar “respondabilidad” (e.g. Caridad y Pelekais, 2005) para transmitir los conceptos que el término “accountability” en inglés conlleva: (1) asumir responsabilidad ante la comunidad, (2) rendir cuentas, y (3) tener compromiso administrativo, moral y legal ante otros.  En otras palabras, es una acción que busca urgentemente formas de evitar las excusas para dejar de hacer las tareas correctas y ejecutarlas efectivamente.

Si consideramos las acciones indebidas que vemos a diario en las noticias sobre el sector público, como también el privado, podemos concluir que la respondabilidad se ha convertido en un reto global.  Pero resulta curioso, y un tanto preocupante, que en español solo recién comenzamos a utilizar un término que comunica un sentido de asumir responsadilidad y compromiso, cuando sin embargo, hemos desarrollado el léxico para describir la  estafa, la irresponsabilidad, el abuso de confianza, la improvisación y la falta de credibilidad.En una columna anterior discutimos la importancia de la credibilidad como uno de los tres factores más importantes para que un gobierno sea efectivo (los otros dos siendo la calidad de la política pública, y la capacidad de ejecutar).   No debe sorprenderle a nadie que ante la falta de respondabilidad, la credibilidad se afecta.  De la misma forma, aunque el panorama sea difícil (como lo es en Puerto Rico), tener respondabilidad fomenta la credibilidad en un sistema, un gobierno o una persona.¿Por qué es importante este concepto particularmente en el gobierno?  Porque significa que los oficiales públicos (electos y no electos), tienen la OBLIGACION (no la alternativa) de explicar sus decisiones y acciones a sus ciudadanos.  La respondabilidad gubernamental se puede producir mediante varios mecanismos políticos, legales, administrativos y tecnológicos diseñados para evitar la corrupción y asegurarnos que los oficiales le rindan cuentas al pueblo que le sirven.  En su ausencia, la corrupción, la dejadez gubernamental, la ineficiencia, y la mala administración no tan solo florecen, sino que se convierten en parte del sistema.

¿Cómo esto nos está impactando hoy en Puerto Rico?  Tomemos como ejemplo falta de respondabilidad bajo la actual administración:

1. Aumentar el presupuesto cuando hay crisis fiscal y no aceptar responsabilidad de la debacle que fue producto de esa decisión (degradación de las riquezas, potenciales quiebras de las corporaciones públicas).
2. Decir que bajará el IVU en el mensaje de estado (2013), para luego no solo incumplir esa promesa, sino expandir el IVU a otros artículos previamente exentos.
3. Incumplir la promesa de crear 50,000 empleos; y aún así decirle al pueblo que se crearon, cuando los datos dicen que hemos perdido 38,000 (BLS.gov)
4. Decirle a los maestros que no hay intención de hacer una ley para reformar su sistema de retiro por la mañana, y varias horas más tarde, someter un proyecto en la Legislatura.
5. Decir que las obligaciones generales no serán tocadas, y semanas después decir que “pueden ser incapaces de pagar sus obligaciones”
6. Dejar a oscuras al mercado de valores y las casas acreditadoras por meses, afectando así nuestra credibilidad y nuestras riquezas.
7. Y en general, no cumplir sus promesas bajo el estribillo de “esto es culpa de la pasada administración” o “de las pasadas administraciones”, toda vez que indicaban que no echarían la culpa a nadie.

Excusas, mala administración, política publica errada, actos irresponsables, y falta de transparencia son solo algunos de los efectos de la falta de respondabilidad.  Debe quedar claro para el lector que esto nos afecta, pues se destruye la credibilidad del gobierno porque éste no rinde cuentas sobre sus promesas, ni sobre los índices y las métricas actuales, y porque rehúye a su deber de asumir responsabilidad sobre cualquier debacle – echándole la culpa a sus predecesores.   Es decir, este gobierno no RESPONDE.

¿Qué alternativas tenemos para el futuro?  En este mundo de alta tecnología y método científico, podemos ir implementando una cultura de respondabilidad utilizando herramientas diseñadas para ello.  Podemos detallar un sistema estatal de respondabilidad, donde nuestro gobierno fragmentado, que no contabiliza eficientemente su dinero, genera la oportunidad para la corrupción, y genera muy poco desarrollo, se convierta en otro donde el cumplimiento, los resultados, y los objetivos sean claros y se puedan tabular. Pero esto conlleva que el pueblo le exija a su liderato un alto nivel de respondabilidad.

En resumen, aunque esta palabra no existe todavía en la Real Academia Española; podemos esperar que seguramente será aceptada el futuro.  Su importancia en este mundo moderno es indispensable e imperativa.  Comencemos entonces a incorporarla desde ya a nuestro vernáculo, para así articular los valores y comportamientos que conlleva.  De cara a la transformación hacia un nuevo Puerto Rico,  la respondabilidad será un criterio fundamental para sacar a la Isla del atolladero y dirigirla en la dirección correcta.   El poder  para lograrlo está en nuestras manos.

El Vocero de Puerto Rico | martes, 29 de julio de 2014
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